Spathiphyllum wallisii en flor en el jardín botánico del KIT, con una espata blanca erguida alrededor de un espádice crema.
Foto: Killarnee — CC BY-SA 4.0

Familia · Araceae

Espatifilo

Spathiphyllum wallisii Regel

Lirio de la paz · Cuna de Moisés

Lo esencial

Cultivo
Interior o exterior según el climaFuera todo el año si las mínimas se mantienen por encima de 4 °C
Luz
Poca luz – Luz intensa indirecta
Agua
Riego moderado
Dificultad
Fácil
Temperaturas cómodas
20–29 °C
Evitar por debajo de
12 °C
Altura en cultivo
10–50 cm
Rusticidad
Hasta 4 °C
Toxicidad
Tóxica para gatos y perros

En las seleccionesPlantas de interiorPlantas de exteriorPlantas fácilesPlantas para poca luz

Spathiphyllum wallisii forma una mata elegante de hojas verde oscuro entre las que aparecen espatas blancas. Esta perenne tropical se adapta bien al interior si recibe luz indirecta, calor estable y riegos guiados por el estado del sustrato.

Identificación y origen

Spathiphyllum wallisii pertenece a la familia Araceae y crece de forma natural desde Colombia hasta Venezuela, en el bioma tropical húmedo. Es una perenne rizomatosa y siempreverde: las hojas nacen en mata desde la base, sin un tallo aéreo visible. El limbo lanceolado, verde oscuro, brillante y con nervios marcados le da su aspecto frondoso. La especie alcanza aproximadamente 10–50 cm de altura y una anchura similar al madurar, por lo que no debe confundirse con los grandes híbridos vendidos bajo el mismo nombre común.

Lo que parece una flor blanca es en realidad una espata, es decir, una bráctea transformada. Esta envuelve un espádice color crema cubierto por numerosas flores diminutas. La espata, oval y erguida, puede medir hasta 15 cm y va adquiriendo tonos verdes al envejecer. Esta estructura floral es propia de la familia del filodendro y la monstera.

«Espatifilo» y «lirio de la paz» también se aplican a otras especies y cultivares del género, por lo que la talla indicada en la etiqueta ayuda a identificar la planta comprada.

Luz

Colócala cerca de una ventana, con luz brillante pero indirecta. Tolera una sombra más profunda y puede seguir produciendo hojas, aunque crecerá despacio y rara vez florecerá. Un rincón oscuro alejado de las ventanas no es, por tanto, una ubicación duradera aunque la planta parezca resistir.

Evita el sol directo del verano, capaz de decolorar o quemar los limbos anchos. Una cortina fina basta ante un cristal muy expuesto. Gira la maceta un cuarto de vuelta después de cada riego para impedir que la mata se incline hacia la ventana. Si deja de florecer y los demás cuidados parecen correctos, aumenta primero la luz indirecta en vez del abono.

Riego

Mantén el sustrato ligeramente fresco, pero nunca empapado. Introduce un dedo en los 2–3 cm superiores: cuando estén secos, riega despacio hasta humedecer todo el cepellón, deja salir el excedente y vacía el cubremaceta. Si esa capa sigue húmeda, espera. Esta observación es más fiable que un calendario, pues la luz, la temperatura, la estación y el tamaño del recipiente cambian la velocidad de secado.

Cuando le falta agua, la planta puede desplomarse, aunque suele recuperarse si se riega pronto. Una tierra permanentemente mojada también asfixia las raíces y causa un aspecto parecido. En invierno, con menos actividad, deja la superficie seca algo más de tiempo.

El fluoruro y la acumulación de sales pueden estropear las puntas. Si el agua del grifo plantea este problema, usa agua de lluvia limpia o filtrada. El espatifilo prefiere una humedad ambiental moderada. Un humidificador o una bandeja de grava húmeda, sin que el fondo de la maceta toque el agua, ayuda a limitar los bordes marrones en ambientes secos.

Sustrato

Emplea un sustrato sin turba, rico en materia orgánica y aireado. Una mezcla de tres partes de sustrato universal por una de perlita mejora el drenaje. Tolera un pH ácido, neutro o alcalino, pero no el agua estancada; el recipiente debe tener agujeros despejados.

Durante el crecimiento, un fertilizante líquido equilibrado y diluido, aplicado cada pocas semanas sobre el cepellón húmedo, favorece hojas y flores. El exceso y las sales acumuladas queman raíces y puntas. Lava periódicamente la mezcla y deja que escurra.

Temperaturas

El intervalo de 20–29 °C favorece un crecimiento continuo. Puede vivir en una habitación entre 12–24 °C, aunque se ralentiza con fresco; mantenla por encima de 12 °C y lejos de radiadores, aire acondicionado y corrientes frías. Una exposición prolongada por debajo de 4 °C daña hojas, pecíolos y raíces.

Puede pasar la temporada cálida al aire libre, a la sombra y protegida, tras una aclimatación gradual. Métela dentro antes de que las noches se acerquen a su límite inferior. El cultivo permanente en suelo corresponde a las zonas USDA 11a a 12b, donde no hay heladas.

Trasplante

En primavera, extrae el cepellón con cuidado y trasplanta cuando las raíces estén muy apretadas o el sustrato se seque con rapidez anormal. Escoge un recipiente perforado solo unos centímetros más ancho. Un gran volumen nuevo retendría humedad demasiado tiempo y favorecería la pudrición.

Coloca la mata a la misma profundidad, rellena sin compactar, riega y deja escurrir. El espatifilo tolera estar algo apretado si el agua todavía penetra bien.

Poda

No necesita poda de formación. Corta por la base las hojas amarillas y los tallos florales marchitos con una herramienta limpia. No recortes una punta marrón dentro de la parte verde. Usa guantes, porque la savia irrita piel y ojos. Limpia las hojas con un paño húmedo, sin abrillantadores, y busca plagas.

Propagación

Dividir una mata adulta es el método más sencillo. En primavera, saca la planta, separa el cepellón con suavidad o córtalo con una hoja limpia. Cada porción debe conservar varios brotes vigorosos y abundantes raíces. Planta las divisiones en una mezcla drenante, riega y mantenlas con luz indirecta durante el arraigo.

No dividas una planta debilitada. La operación puede interrumpir la floración mientras se establecen los nuevos grupos de raíces.

Problemas frecuentes

  • Mata caída: el cepellón puede estar seco, pero las raíces asfixiadas por exceso de agua producen un aspecto similar. Toca la mezcla y comprueba el drenaje antes de regar.
  • Puntas o bordes marrones: pueden intervenir aire seco, falta de agua, sol directo, fluoruro o acumulación de sales. Una sola hoja no basta para decidir.
  • Hojas amarillas: una hoja vieja aislada es normal; muchos amarilleos apuntan a humedad persistente o drenaje deficiente.
  • Falta de flores: la causa habitual es poca luz. Acerca la maceta a una ventana luminosa sin exponerla al sol abrasador.
  • Pudrición de raíces: aparece si el sustrato permanece saturado. Retira tejidos blandos, corrige la salida de agua y riega según el secado real.
  • Cochinillas algodonosas: busca masas blancas en la base de los pecíolos y bajo las hojas. Aísla la planta, retira los insectos y repite la inspección.

Un mismo síntoma puede tener varias causas. Valora a la vez humedad del cepellón, luz, temperatura, raíces e insectos antes de cambiar los cuidados.

Toxicidad

La planta es tóxica para perros, gatos y personas si se mastica o ingiere. Sus tejidos contienen cristales insolubles de oxalato cálcico, que provocan quemazón e irritación de boca, lengua y labios, salivación, vómitos y dificultad para tragar. La savia también puede irritar la piel y los ojos.

Sitúa la maceta fuera del alcance de animales y niños pequeños y ponte guantes para manipularla. Ante una ingestión o molestias intensas, contacta con un veterinario o un centro de toxicología.

Límite inferior de la zona de rusticidad citada: orientativo, a cruzar con la exposición, el drenaje y la duración del frío.

Estas referencias son un punto de partida. Observa tu planta: el riego depende de la luz, la temperatura, la maceta y el sustrato, y un mismo síntoma puede tener varias causas.

Fuentes

Última revisión: 23 de septiembre de 2026. Nombre aceptado verificado en la World Checklist of Vascular Plants (Kew) el 23 de septiembre de 2026.

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