Pachira en maceta en un jardín botánico: tronco engrosado en la base, tallos verdes esbeltos y hojas palmeadas de cinco folíolos.
Foto: Dandarmkd — CC BY-SA 4.0

Familia · Malvaceae

Pachira

Pachira aquatica Aubl.

Castaño de Guayana · Árbol del dinero

Sinónimos: Bombax aquaticum, Carolinea princeps, Pachira macrocarpa, Sophia carolina

Lo esencial

Cultivo
Interior o exterior según el climaFuera todo el año si las mínimas se mantienen por encima de -1 °C
Luz
Luz media – Luz intensa indirecta
Agua
Riego moderado
Dificultad
Fácil
Temperaturas cómodas
18–24 °C
Evitar por debajo de
7 °C
Altura en cultivo
91 cm – 2,4 m
Rusticidad
Hasta -1 °C
Toxicidad
Tóxica para gatos y perros

En las seleccionesPlantas de interiorPlantas de exteriorPlantas fáciles

Árbol de las zonas húmedas de la América tropical, la pachira se vende en maceta como árbol del dinero, a menudo con varios troncos trenzados. Pide luz intensa sin sol abrasador, un sustrato húmedo pero bien drenado y un ambiente cálido sin corrientes de aire. Lleva mal los cambios bruscos, a los que responde soltando hojas.

Identificación y origen

Pachira aquatica pertenece a la familia Malvaceae. Su área de origen se extiende desde el sur de México, a través de Centroamérica, hasta el norte de Sudamérica: Colombia, Venezuela, las Guayanas, Ecuador, Perú, Bolivia y el norte de Brasil. Allí crece en pantanos de agua dulce, estuarios y orillas de ríos de la selva tropical, en zonas que se inundan parte del año; de hecho, el epíteto aquatica significa «acuática».

En la naturaleza puede alcanzar 18 m; en jardines de clima tropical rara vez pasa de 9 m. En maceta suele medir 90 cm – 2,4 m. Sus hojas perennes y brillantes son palmeadas, con cinco a nueve folíolos de 13–25 cm de largo. La base del tronco está engrosada y actúa como reserva de agua; los tallos jóvenes son tan flexibles que se pueden trenzar. Esta costumbre nació en Taiwán en la década de 1980: allí la planta se asoció al feng shui y a la prosperidad, y de ahí su nombre de árbol del dinero, inspirado en un cuento sobre un hombre pobre que se hizo rico vendiendo sus semillas.

Al aire libre da grandes flores de color blanco verdoso a amarillento, con cinco pétalos largos de color crema que rodean de 200 a 250 estambres con la punta roja de 8–10 cm, como una brocha de afeitar; cada flor dura un solo día y perfuma de noche. El fruto es una cápsula leñosa marrón de hasta 30 cm que libera de 10 a 25 semillas grandes. En interior florece muy raramente, y nunca si los troncos están trenzados.

Luz

Lo ideal es una luz intensa pero filtrada; tolera algo de sombra ligera y sigue creciendo en ella. Evita el sol directo, que quema los folíolos. Gira la maceta con regularidad para que crezca de forma equilibrada. En otoño, la bajada de luz puede hacer amarillear algunas hojas. Al aire libre, en clima sin heladas, acepta pleno sol o semisombra.

Riego

Riega a fondo hasta humedecer todo el cepellón y vacía el plato al cabo de un cuarto de hora: no tolera el agua estancada, que pudre las raíces. Después deja que el sustrato se seque casi por completo antes de volver a regar, sin que las raíces lleguen a secarse del todo: un sustrato demasiado seco provoca la caída de hojas. El ritmo cambia con las estaciones, porque la tierra no se seca a la misma velocidad; guíate por el tacto y no por el calendario. Evita mojar la base de los tallos.

Como procede de ambientes húmedos, agradece una humedad relativa de alrededor del 50 %. Sobre todo en invierno, coloca la maceta sobre una bandeja con guijarros húmedos para que las hojas no se vuelvan secas y quebradizas.

Sustrato

Una buena tierra para plantas de interior que retenga humedad gracias a su materia orgánica y que a la vez drene con rapidez. Sirve una mezcla a partes iguales de compost, arena gruesa o perlita y turba o fibra de coco, o bien una mezcla de turba, perlita, tierra franca o arena. Durante el crecimiento, de la primavera al final del verano, aporta cada dos semanas un abono equilibrado a mitad de dosis; nada el resto del año.

Temperaturas

Está a gusto entre 18–24 °C y tolera hasta unos 29 °C. Si pasa el verano fuera, métela en casa antes de que la temperatura baje a 7 °C. Es sensible a los cambios de ambiente: aléjala de las salidas de calefacción y de aire acondicionado. En el suelo solo puede cultivarse en las zonas USDA 10 a 12, es decir, prácticamente sin heladas, y protegida de los vientos fuertes.

Trasplante

Cada dos o tres años, en primavera, a una maceta apenas mayor. Molesta a las raíces lo menos posible: la pachira suele reaccionar a una alteración de las raíces o a un cambio de sitio soltando hojas.

Poda

Retira las partes muertas en cualquier momento. La poda de formación se hace en primavera, con unas tijeras limpias y bien afiladas: corta a unos 1 cm por encima de un nudo o de una hoja, sin quitar más de la mitad de la longitud de un tallo.

Propagación

Por acodo, por esquejes de tallos jóvenes todavía tiernos o por semilla.

Problemas frecuentes

Un síntoma puede tener varias causas: revisa el riego, la luz, la humedad y los cambios recientes antes de actuar.

  • Caída de hojas: sustrato demasiado seco, raíces alteradas, cambio de sitio o corrientes de aire.
  • Hojas amarillas: aire demasiado seco, falta de nutrientes o menos luz en otoño.
  • Hojas secas y quebradizas: humedad ambiental baja, luz insuficiente o riegos irregulares.
  • Tallos amarillos que se pudren: exceso de agua o agua acumulada sobre los tallos.
  • Plagas: sobre todo cochinillas —tócalas con un bastoncillo empapado en alcohol, enjuaga después con agua y revisa la planta cada semana—; también pulgones, cochinillas algodonosas y moscas del sustrato.
  • Enfermedades: antracnosis, oídio y podredumbre de raíces si el agua se estanca.

Toxicidad

Toxicidad baja. La planta en sí figura como no tóxica para perros, gatos y caballos; aun así, mordisquearla puede causar náuseas, vómitos y heces blandas. Las semillas contienen ácidos grasos ciclopropenoides, posiblemente tóxicos y cancerígenos para las personas; en los gatos, su ingestión puede provocar trastornos digestivos leves a moderados (vómitos, diarrea, salivación). Una planta de interior casi nunca produce semillas. En algunas regiones estas semillas se comen crudas o tostadas, pero la información sobre su toxicidad es contradictoria: no las consumas sin informarte antes.

Límite inferior de la zona de rusticidad citada: orientativo, a cruzar con la exposición, el drenaje y la duración del frío.

Estas referencias son un punto de partida. Observa tu planta: el riego depende de la luz, la temperatura, la maceta y el sustrato, y un mismo síntoma puede tener varias causas.

Fuentes

Última revisión: 23 de septiembre de 2026. Nombre aceptado verificado en la World Checklist of Vascular Plants (Kew) el 23 de septiembre de 2026.

Plantas con necesidades parecidas

Atajo: tecla «/»