Rama de higuera con grandes hojas verdes de tres o cinco lóbulos y pequeños higos verdes inmaduros en la axila de las hojas.
Foto: Alvesgaspar — CC BY-SA 4.0

Familia · Moraceae

Higuera

Ficus carica L.

Higuera común

Sinónimos: Ficus caprificus, Ficus communis, Ficus colchica, Ficus hyrcana, Ficus latifolia

Lo esencial

Cultivo
ExteriorFuera todo el año si las mínimas se mantienen por encima de -18 °C
Luz
Sol directo
Agua
Riego moderado
Dificultad
Fácil
Evitar por debajo de
-7 °C
Altura en cultivo
3–9 m
Rusticidad
Hasta -18 °C
Toxicidad
Tóxica para gatos y perros

En las seleccionesPlantas de exteriorPlantas fáciles

Frutal caducifolio originario del Mediterráneo oriental y de Asia central, la higuera crece deprisa y, en la mayoría de las variedades cultivadas, da higos sin necesidad de polinización. Necesita pleno sol, un lugar resguardado y, en maceta, una invernada en un sitio fresco para mantenerse en reposo.

Identificación y origen

Ficus carica pertenece a la familia de las moráceas, como las moreras. Es originaria de una región que va de Grecia, Creta y Chipre hasta Asia central y el oeste del Himalaya, pasando por Turquía, el Levante, el Cáucaso, Irán y Afganistán. Se ha naturalizado muy ampliamente, hasta el punto de ser invasora en Florida y California.

Es un árbol o gran arbusto caducifolio, a menudo con varios troncos, redondeado y de crecimiento rápido, que alcanza 3–9 m de alto y otro tanto de ancho. La corteza es gris plateada. Las hojas, de 13–25 cm de largo, están profundamente divididas en tres o cinco lóbulos y son ásperas por el haz.

Las flores no se ven: están encerradas en un receptáculo hueco, el sicono, que se convierte en el higo. Las higueras silvestres dependen de una pequeña avispa, pero la mayoría de las variedades de jardín fructifican sin ella. El higo, de 5–10 cm de largo, madura a finales del verano o en otoño. Muchas higueras dan dos cosechas: brevas a comienzos del verano sobre la madera del año anterior y, después, la cosecha principal sobre los brotes del año. Tarda de tres a cuatro años en dar frutos de calidad.

Cultivares habituales: ‘Brown Turkey’, ‘Brunswick’, ‘Celeste’ (higos pequeños de color pardo violáceo y ojo cerrado), ‘Chicago Hardy’ (de los más resistentes al frío), ‘Violette de Bordeaux’, ‘Marseille’ (frutos verde amarillentos) y ‘Little Ruby’, enano y apto para maceta.

Luz

La higuera quiere pleno sol: al menos ocho horas de sol directo al día durante la temporada de crecimiento. En regiones frescas, colóquela contra una pared orientada al sur o al suroeste, que devuelve el calor y corta el viento, a no menos de 20 cm de su base. En invierno, limitar el sol rasante de la mañana y de la tarde reduce los daños por helada en las ramas.

Riego

En la temporada de crecimiento, mantenga la tierra uniformemente húmeda. Las plantas en maceta y las recién plantadas se secan rápido: con tiempo cálido y seco, revíselas cada día.

Hojas que amarillean y caen, o higos que se desprenden antes de madurar con mucho calor, suelen indicar falta de agua. El exceso de agua, en cambio, pudre las raíces, sobre todo en climas fríos: no deje nunca una maceta sobre un plato lleno, en especial en invierno. En reposo, humedezca el cepellón ligeramente y de tarde en tarde, solo para que no se seque.

Sustrato

En el jardín prefiere un suelo rico en materia orgánica, fresco pero bien drenado, de ácido a neutro; tolera mal los suelos alcalinos. Evite los terrenos infestados de nematodos agalladores. Limitar las raíces favorece la fructificación: cave un hoyo de unos 60 cm de lado y de profundidad, forrado con losas verticales y con 10–20 cm de cascotes en el fondo. Cada primavera, extienda al menos 5 cm de compost bien descompuesto, sin tocar los troncos.

En maceta, utilice un sustrato a base de tierra y sin turba, en un recipiente de unos 30 cm de ancho y de fondo para empezar. Aporte un abono líquido rico en potasio cada dos semanas, desde la brotación hasta que maduren los frutos.

Temperaturas

La higuera es resistente en las zonas USDA 7a a 10b. Incluso las variedades más resistentes apenas soportan más de -7 °C, y por debajo de -9 °C aparecen daños reales; las ramas de ‘Chicago Hardy’ aguantan hasta unos -12 °C. Helada hasta el suelo, suele rebrotar desde la cepa.

En el jardín, tras las primeras heladas, acolche la base con 15–30 cm de material y envuelva las ramas atadas con un tejido transpirable, nunca con plástico. En maceta, las raíces están más expuestas: después de una helada fuerte, retire las hojas y los higos inmaduros, y guarde la planta en un local sin calefacción, aislado y preferiblemente oscuro. Necesita un periodo de frío para fructificar. Ni poda ni abono hasta la primavera; sáquela tras las últimas heladas.

Trasplante

Trasplántela más o menos cada dos años, a principios de la primavera, a una maceta apenas mayor: un recipiente demasiado grande estimula el follaje en detrimento de los frutos. Si ya no cabe una maceta mayor, vuelva a colocarla en la misma tras retirar el sustrato suelto y recortar un poco las raíces. Los demás años, renueve solo la capa superficial.

Poda

Pode a finales del invierno, después de los fríos más intensos y antes de la brotación. Elimine la madera muerta, las ramas bajas y los chupones innecesarios, cortando por encima de una yema o de una ramificación, sin dejar tocones. En regiones frías, la forma de arbusto con tres a ocho ramas principales bien espaciadas se rehace con facilidad tras una helada.

En verano, despunte el extremo de los brotes para controlar el vigor. En climas frescos, las brevas se forman a finales del verano en la punta de las ramas, pasan el invierno del tamaño de un guisante y maduran el verano siguiente; al final del verano, quite los higos más grandes que un guisante. Use guantes, porque la savia irrita la piel.

Propagación

El esquejado es el método más habitual. Corte trozos de 20–25 cm de madera de un año, en otoño o a comienzos de la primavera antes de la brotación, y entiérrelos dejando fuera solo una o dos yemas. Enraízan en varios meses; déjelos crecer una temporada completa antes de trasplantarlos.

El acodo también da muy buen resultado: doble una rama baja hasta el suelo en primavera o en otoño, manténgala enterrada hasta que enraíce y luego sepárela. Los chupones del pie, desenterrados con sus raíces, se replantan en primavera.

Problemas frecuentes

  • Caída de los higos antes de madurar: planta joven y demasiado vigorosa, calor seco, tendencia de la variedad o nematodos.
  • Higos que no maduran: lugar demasiado fresco o sombrío, verano poco caluroso, exceso de abono.
  • Hojas amarillas que caen: falta de agua, o raíces dañadas por exceso de agua o por nematodos.
  • Raíces cubiertas de agallas: nematodos agalladores, sin tratamiento curativo; no vuelva a plantar en el mismo lugar.
  • Manchas en las hojas a finales del verano: roya de la higuera; recoja las hojas caídas.
  • Plagas: cochinillas, pulgones y ácaros, sobre todo bajo cubierta; pájaros y ardillas en la cosecha, que se alejan con una red.

Un mismo síntoma puede tener varias causas: revise riego, exposición, vigor y raíces antes de actuar.

Toxicidad

El higo es comestible, fresco, cocinado o seco. En cambio, la savia blanca y lechosa contiene furanocumarinas: su contacto irrita la piel y, con el sol, puede provocar quemaduras (fitofotodermatitis). Su toxicidad se considera baja, pero la planta figura como problemática para perros, gatos y caballos. Pode con guantes y mangas largas y, si un animal la ingiere, consulte a un veterinario.

Límite inferior de la zona de rusticidad citada: orientativo, a cruzar con la exposición, el drenaje y la duración del frío.

Estas referencias son un punto de partida. Observa tu planta: el riego depende de la luz, la temperatura, la maceta y el sustrato, y un mismo síntoma puede tener varias causas.

Fuentes

Última revisión: 25 de octubre de 2026. Nombre aceptado verificado en la World Checklist of Vascular Plants (Kew) el 25 de octubre de 2026.

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