Trasplante

Trasplantar una planta de interior paso a paso

Trasplantar demasiado a menudo o a una maceta demasiado grande hace más mal que bien. Una planta se trasplanta cuando a sus raíces les falta espacio o su sustrato se agota, preferiblemente en plena fase de crecimiento y a un recipiente apenas mayor.

Revisado el 29 de septiembre de 2026

Zamioculca en maceta de barro: tallos erguidos con folíolos verde oscuro y brillantes.
Foto: WeFt (Wikimedia Commons) — CC BY-SA 3.0

¿Por qué trasplantar?

En una maceta, las raíces solo disponen de un pequeño volumen de sustrato. Con el tiempo lo ocupan por completo, mientras la mezcla se compacta, se descompone y drena peor. El trasplante da a las raíces algo más de espacio y un medio nuevo, mejor drenado y mejor aireado, en el que pueden volver a desarrollarse.

No es, sin embargo, algo que deba hacerse cada año por principio: trasplantar demasiado a menudo o a una maceta demasiado grande hace más mal que bien. Lo sensato es observar la planta y su cepellón, y después decidir.

Señales de que una planta está apretada

  • Salen raíces por los agujeros de drenaje o aparecen en la superficie del sustrato.
  • El sustrato se seca muy deprisa, hasta el punto de que la planta pide riegos seguidos o se marchita poco después de regarla. El agua atraviesa la maceta demasiado rápido y el centro del cepellón queda seco; la punta o el borde de las hojas pueden entonces volverse marrones.
  • El crecimiento se frena o se detiene en primavera y verano, aunque la planta se abone con regularidad.
  • El cepellón está invadido de raíces: al sacar la planta de la maceta, las raíces dan vueltas alrededor del cepellón, hasta el punto de que apenas se ve sustrato en el tercio inferior.
  • La planta se vuelve inestable: demasiado pesada por arriba, corre el riesgo de volcar.
  • El sustrato está degradado: compactado y descompuesto, ya no deja pasar bien el agua.

Para comprobarlo, saca el cepellón de la maceta con cuidado. Si las raíces apenas se ven, vuelve a colocarlo en su sitio.

Cuándo trasplantar

El mejor momento es la primavera, cuando la planta reanuda su crecimiento. Se puede trasplantar en otra época si es necesario, pero la planta se recupera antes durante su temporada de crecimiento. Las especies de crecimiento rápido pueden necesitar un trasplante cada año; las más lentas, solo cada dos o tres años.

Evita trasplantar una planta enferma, en reposo o que empieza a florecer. Algunas especies incluso prefieren estar apretadas: la lengua de suegra puede esperar unos cinco años, la flor de cera florece mejor con las raíces algo justas, y la clivia, que no soporta que la molesten, se trasplanta solo después de la floración, cuando sus raíces levantan la planta o deforman la maceta. Consulta la ficha de cada planta antes de intervenir.

Elegir la maceta

  • El tamaño: una maceta solo 3–5 cm más ancha. Un recipiente demasiado grande mantiene el sustrato húmedo demasiado tiempo.
  • El drenaje: un agujero en el fondo es imprescindible. Si quieres usar un cubremacetas decorativo, coloca dentro una maceta con agujeros.
  • El material: el barro cocido, poroso, deja que el agua se evapore por la pared y se seca antes; conviene a las plantas suculentas. El plástico y las macetas esmaltadas, impermeables, retienen la humedad más tiempo.
  • El peso: para una planta alta o pesada por arriba, como un árbol de jade viejo, una maceta pesada evita que vuelque.

¿Por qué no elegir grande desde el principio? En una maceta sobredimensionada, el volumen de sustrato nuevo permanece mojado mucho tiempo alrededor del cepellón y la aireación de las raíces disminuye. En lugar de colonizar ese sustrato nuevo, las raíces se pudren. El riesgo es máximo en una planta de crecimiento lento, en invierno o cuando se riega con mano generosa.

Nada de grava en el fondo

Una capa de grava, piedras o trozos de maceta en el fondo no mejora el drenaje, en contra de una idea muy extendida. Al contrario, eleva la zona donde el agua se estanca, más cerca de las raíces, y puede encharcar el sustrato hasta matar la planta. Basta con un trozo de maceta sobre el agujero para retener el sustrato.

Elegir el sustrato

Usa un sustrato para plantas en maceta, nunca tierra de jardín: contiene demasiados microorganismos y puede traer enfermedades y plagas. La mayoría de los sustratos comerciales son mezclas sin tierra, ligeras y sanas, a base de turba o fibra de coco, aligeradas con perlita o vermiculita, a veces con corteza de pino o arena gruesa.

Adapta la mezcla a la planta: los cactus y las suculentas, por ejemplo, necesitan un sustrato muy drenante. Cada ficha de Verdepedia indica el sustrato recomendado. Humedece el sustrato antes de usarlo para que después absorba el agua de manera uniforme.

Los pasos

  1. Prepara la maceta nueva: limpia, lavada si ya se ha usado. Pon una capa de sustrato en el fondo y apriétala ligeramente, de modo que la parte superior del cepellón quede a unos 3 cm por debajo del borde: ese espacio retendrá el agua de riego.
  2. Saca la planta: sujeta la maceta y tira de la planta por sus tallos principales, o da la vuelta a la maceta sosteniendo el cepellón entre los dedos y golpea el borde contra una superficie dura. Tumba de lado una maceta grande para deslizar el cepellón. Un sustrato algo seco, ligeramente contraído, se desprende con más facilidad.
  3. Examina las raíces: desenreda las que dan vueltas alrededor del cepellón y acórtalas un poco si hace falta. Si el cepellón forma una masa compacta, aflójalo con la mano o hazle unos cortes superficiales con un cuchillo para que las raíces puedan extenderse. Elimina las raíces muertas, marrones y blandas.
  4. Coloca la planta a la misma profundidad que antes, sin enterrar los tallos ni el cuello. Rellena los lados con sustrato nuevo presionando con la punta de los dedos para eliminar las bolsas de aire, sin compactarlo tanto que impida la circulación del agua y del aire.
  5. Riega a fondo hasta que el agua salga por el agujero de drenaje, deja escurrir y vacía el plato. Un sustrato rico en turba se humedece mal a la primera: repite varias veces para empaparlo bien.

Casos especiales

  • Plantas muy grandes: cuando el trasplante resulta imposible, sustituye los 5–8 cm superiores del sustrato por sustrato nuevo, más o menos cada dos años. Es el recebo o cambio superficial.
  • Mantener el tamaño: si no quieres que la planta crezca, reduce la periferia del cepellón, vuelve a ponerla en la misma maceta con sustrato nuevo y recorta parte del follaje para equilibrar raíces y tallos.
  • Los cactus: manipúlalos con guantes gruesos o envueltos en varias capas de papel de periódico. Elige una maceta apenas mayor, una mezcla muy drenante, y espera unos días antes del primer riego.
  • Plantas invadidas por mosquitas: trasplantar a un sustrato nuevo, desechando el viejo, forma parte de las soluciones descritas en Mosquitas del sustrato.

Después del trasplante

Coloca la planta a resguardo del sol directo durante unas semanas y no la abones, mientras las raíces colonizan el sustrato nuevo; en el árbol de jade, cuenta incluso unos cuatro meses. Después riega con prudencia, solo cuando el sustrato empiece a secarse, sobre todo durante las primeras semanas: es cuando el sustrato nuevo corre más riesgo de quedarse demasiado húmedo. Para saber cuándo regar, sigue las pautas de Regar observando, no por calendario.

Un ligero decaimiento los primeros días es normal. Un amarilleo persistente de muchas hojas apunta más bien a una maceta demasiado grande y un sustrato demasiado húmedo. Pero el mismo síntoma puede deberse a un lugar demasiado oscuro, a una temperatura demasiado baja, a un descenso brusco de temperatura o a corrientes de aire frío: compruébalo antes de sacar conclusiones.

En resumen

EtapaLo que hay que recordar
DecidirRaíces que salen o dan vueltas, sustrato que se seca demasiado rápido, crecimiento detenido
ÉpocaEn primavera, durante el crecimiento; nunca en una planta enferma o en flor
Maceta3–5 cm más ancha, con agujero, sin capa de grava
SustratoSustrato para macetas adaptado a la especie, nunca tierra de jardín
PlantaciónMisma profundidad, raíces desenredadas, bolsas de aire rellenas sin compactar
RecuperaciónRiego prudente, sin sol directo ni abono durante unas semanas

En resumen: un buen trasplante se prepara observando las raíces, se hace en primavera en una maceta apenas mayor y termina con unas semanas de cuidados suaves. Bien hecho, basta con repetirlo cada uno a tres años en la mayoría de las plantas de interior.

Fuentes

Especies implicadas

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