Riego
Regar las plantas de interior observando, no por calendario
El riego es la primera causa de pérdida de plantas de interior, casi siempre por exceso. Sin embargo, la planta y su sustrato dan cada día las pistas necesarias: basta con aprender a leerlas antes de coger la regadera.

Por qué no funciona un calendario
«Una vez por semana» no significa nada para una planta. La cantidad de agua y la frecuencia de riego dependen de la especie, de su fase de crecimiento, de su ubicación, del tipo y el tamaño de la maceta, de la mezcla de cultivo y de las condiciones del momento. Una misma planta bebe mucho más en verano, junto a una ventana soleada en una habitación cálida, que en invierno en un rincón fresco y con poca luz.
La especie pesa mucho. Las plantas de hojas grandes o muy finas, y las que tienen raíces finas cerca de la superficie, suelen necesitar riegos más frecuentes que las suculentas, cuyas hojas y tallos carnosos almacenan agua. La maceta también cuenta: el agua se evapora rápidamente a través de la pared porosa de una maceta de barro, que se seca antes que una maceta esmaltada o de plástico. Por último, una maceta grande retiene el agua más tiempo que una pequeña.
Riega, por tanto, cuando la planta lo necesite, no según un horario: acabará instalándose un ritmo, pero es la observación la que lo marca.
Comprobar antes de regar
Tres gestos sencillos bastan en la mayoría de los casos:
- El dedo: introdúcelo en el sustrato hasta la primera falange, o hasta unos 5 cm en una maceta grande. Si a esa profundidad está seco, la mayoría de las plantas pueden regarse; si todavía está fresco, espera.
- El peso: levanta la maceta justo después de un riego y otra vez unos días más tarde. Una maceta ligera está seca; una pesada aún contiene agua. Con la costumbre es la prueba más rápida, y además informa sobre todo el cepellón, no solo sobre la superficie.
- El aspecto del sustrato: una mezcla demasiado seca se contrae y se despega de la pared de la maceta. El agua pasa entonces por ese hueco y sale sin haber humedecido el cepellón.
Observa también la planta, pero sin sacar conclusiones precipitadas. Un follaje que se desploma suele indicar falta de agua… pero no siempre. Cualquier daño en las raíces, incluida la pudrición causada por el exceso de agua, reduce su capacidad de absorber agua y hace que la planta se marchite. En ese caso, regar agrava el problema. Comprueba siempre el sustrato antes de añadir agua.
Ajustar el umbral a cada planta
«Dejar secar» no significa lo mismo para todas las plantas. Las fichas de Verdepedia indican el umbral adecuado; estos son los grandes grupos:
| Tipo de planta | Ejemplos | Cuándo regar |
|---|---|---|
| Plantas que prefieren frescor | Helecho de Boston, fitonia, espatifilo | En cuanto la superficie empieza a perder frescor; nunca dejar que el cepellón se seque por completo |
| Plantas «intermedias» | Costilla de Adán, potus | Cuando se ha secado entre la cuarta parte y el tercio superior del sustrato, o al menos la superficie |
| Suculentas y plantas con rizomas | Lengua de suegra, zamioculca, árbol de jade | Cuando el sustrato está seco en profundidad, o incluso por completo |
En las suculentas, las hojas ayudan a decidir: si se arrugan, piden agua; una base blanda o tallos que se pudren indican exceso. En la fitonia, un cepellón totalmente seco provoca un desplome espectacular; la planta suele recuperarse tras un riego completo, pero las sequías repetidas acaban dañando las hojas.
Regar bien
Cuando llegue el momento, riega a fondo. Vierte el agua despacio sobre todo el sustrato hasta que salga por el agujero de drenaje: así se humedece todo el cepellón y no solo la superficie. Deja escurrir y vacía el plato como muy tarde media hora después: la mezcla ha tenido tiempo de absorber lo que le faltaba sin quedar saturada. Una planta nunca debe quedarse encharcada.
El riego por abajo conviene a las plantas de hojas vellosas, como la violeta africana, que toleran mal el agua sobre el follaje. Coloca la maceta en un recipiente con agua: el sustrato la absorbe por los agujeros de drenaje y se rehidrata en unas horas como mucho. Retírala en cuanto la superficie esté húmeda y déjala escurrir. Riega de vez en cuando por arriba para arrastrar las sales acumuladas.
Es también el método adecuado para rehidratar un cepellón demasiado seco que se ha despegado de la maceta.
El drenaje, condición indispensable
Una maceta sin agujero de drenaje es la causa más frecuente de pudrición de raíces. El agua sobrante se acumula en el fondo, las raíces se quedan sin oxígeno, el crecimiento se frena y la planta puede acabar muriendo. Si quieres usar un cubremacetas decorativo, deja la planta en una maceta con agujeros dentro de él y vacíalo después de cada riego.
Una maceta mucho mayor que el cepellón plantea un problema parecido: el volumen de sustrato que las raíces no ocupan permanece húmedo mucho tiempo. Las proporciones correctas se explican en Trasplantar una planta de interior. Un sustrato húmedo con demasiada frecuencia atrae además a las mosquitas del sustrato, cuya presencia es una buena pista de riegos demasiado seguidos.
¿Qué agua usar?
- La temperatura: no riegues con agua caliente ni fría. Conviene agua a temperatura ambiente, de unos 17–22 °C. El agua fría puede provocar la caída de hojas del árbol de jade y manchas claras en las hojas de la violeta africana.
- El agua del grifo suele ser adecuada para las plantas de interior.
- El agua de lluvia es excelente, siempre que se recoja limpia.
- El agua descalcificada debe evitarse para un uso habitual: su contenido en sodio acaba perjudicando a las plantas en maceta.
A lo largo de las estaciones
La mayoría de las plantas de interior crecen activamente desde la primavera hasta el final del verano y se ralentizan cuando los días se acortan. En otoño e invierno beben menos: las mismas cantidades con el mismo ritmo dejan el sustrato húmedo mucho más tiempo. En la costilla de Adán, por ejemplo, las pudriciones de raíz son más frecuentes con tiempo fresco. Espacia los riegos sin suprimirlos: en una lengua de suegra o un árbol de jade se trata solo de evitar que las hojas se arruguen.
Las plantas que han pasado el verano fuera también necesitan menos agua al volver al interior: se ralentizan mientras se adaptan a su nuevo entorno. En cambio, en primavera, vigila más de cerca el sustrato cuando el crecimiento se reactiva y aumenta la luz. Luz y riego van de la mano: una planta que recibe poca luz consume poca agua, como se explica en Evaluar la luz de casa.
Reconocer las señales
| Señal | Causas frecuentes | Qué comprobar |
|---|---|---|
| Planta marchita, sustrato seco, cepellón despegado de la maceta | Falta de agua | Regar a fondo, por abajo si el cepellón no se rehidrata |
| Planta marchita, sustrato húmedo | Raíces dañadas o podridas | Raíces marrones y blandas, drenaje, plato |
| Hojas amarillas, caída de hojas, sustrato empapado | Exceso de agua, drenaje insuficiente | Agujero de drenaje, tamaño de la maceta, ritmo de riego |
| Hojas de suculenta arrugadas | Falta de agua | Sustrato seco en profundidad |
| Gotitas en la punta de las hojas de la costilla de Adán | Sustrato demasiado húmedo | Dejar secar más |
| Costra blanca en la superficie o en el borde de la maceta | Acumulación de sales minerales | Lavado del sustrato, abono, agua utilizada |
En resumen: demasiado seca, una planta se marchita y adquiere un tono apagado, gris verdoso; demasiado húmeda, amarillea o pierde hojas. Sin embargo, un mismo síntoma puede tener varias causas: falta de luz, frío, plagas o raíces apretadas. Cruza siempre varias pistas antes de cambiar tus hábitos.
La costra blanca merece una aclaración. Las sales proceden del abono y del agua; al acumularse, queman el borde de las hojas y dañan las raíces. Para eliminarlas, lava el sustrato cada cuatro a seis meses: vierte una gran cantidad de agua limpia y deja que escurra por completo. Retira la costra de la superficie, sustitúyela por un poco de sustrato nuevo y no te excedas con el abono.
Los errores más comunes
- Regar a sorbos pequeños y frecuentes: solo se moja la superficie y el cepellón nunca se humedece de forma uniforme. Es mejor un riego abundante y luego esperar.
- Olvidar el agua del cubremacetas: invisible, mantiene empapado el fondo del cepellón.
- Mantener en invierno el ritmo del verano: la planta bebe menos cuando crece menos.
- Juzgar por una sola pista: el dedo, el peso y el aspecto de la planta se complementan; una planta que se marchita en un sustrato húmedo no necesita agua.
En resumen
Antes de cada riego, hazte tres preguntas: ¿está seco el sustrato a la profundidad que conviene a esta planta? ¿Pesa la maceta menos que después del último riego? ¿Muestra la planta una señal coherente con esas dos pistas? Si es así, riega a fondo, con agua templada, y vacía el plato. Si no, espera y vuelve a comprobar unos días más tarde. En pocas semanas conocerás el ritmo de cada una de tus plantas, estación por estación, mucho mejor que con un calendario.
Fuentes
- Watering indoor plants — University of Maryland Extension (consultado el 22 de septiembre de 2026)
- Overwatered indoor plants — University of Maryland Extension (consultado el 29 de septiembre de 2026)
- Indoor Plants – Watering — Clemson Cooperative Extension, Home & Garden Information Center (consultado el 29 de septiembre de 2026)
- Houseplant Diseases & Disorders — Clemson Cooperative Extension, Home & Garden Information Center (consultado el 29 de septiembre de 2026)
- Watering — Houseplants — University of Illinois Extension (consultado el 29 de septiembre de 2026)
- Watering houseplants — University of Minnesota Extension (consultado el 29 de septiembre de 2026)
- Caring for Houseplants (G6510) — University of Missouri Extension (consultado el 29 de septiembre de 2026)
- Monstera deliciosa — Plant Toolbox — North Carolina State University Extension (consultado el 22 de septiembre de 2026)
- Zamioculcas zamiifolia — Plant Toolbox — North Carolina State University Extension (consultado el 22 de septiembre de 2026)
- How to grow sansevierias — Royal Horticultural Society (consultado el 22 de septiembre de 2026)