Rama de pícea común cubierta de acículas verde oscuro de la que cuelgan una quincena de largos conos cilíndricos pardo claro, sobre un cielo azul.
Foto: H. Zell — CC BY-SA 3.0

Familia · Pinaceae

Pícea común

Picea abies (L.) H.Karst.

Pícea de Noruega

Sinónimos: Pinus abies, Abies picea, Abies abies, Pinus excelsa

Lo esencial

Cultivo
ExteriorFuera todo el año si las mínimas se mantienen por encima de -46 °C
Luz
Sol directo
Agua
Riego moderado
Dificultad
Fácil
Altura en cultivo
12–18 m
Rusticidad
Hasta -46 °C
Toxicidad
Sin toxicidad señalada
Guía de cultivo como bonsái →Ubicación, sustrato, alambrado y cuidados estacionales

En las seleccionesPlantas de exteriorPlantas fácilesPlantas no tóxicas para mascotas

Gran conífera de los bosques y montañas de Europa, la pícea común forma una pirámide densa de ramas colgantes, cubierta de acículas verde oscuro y largos conos colgantes. Árbol de Navidad tradicional, cuenta con más de ciento cincuenta cultivares, entre ellos muchas formas enanas para jardines pequeños. Resiste los fríos más intensos, pero tolera mal el calor, la sequía estival y los suelos encharcados.

Identificación y origen

Picea abies pertenece a la familia Pinaceae, la de los pinos, los abetos y los alerces. Linneo la describió primero como Pinus abies. Es originaria de Europa: de Noruega, Suecia y Finlandia hasta los países bálticos y la Rusia europea, y hacia el sur hasta Francia, Suiza, Alemania, Polonia, Austria, Italia, los Balcanes, Grecia y Rumanía. Se ha naturalizado en muchas regiones, como Gran Bretaña, Irlanda, Dinamarca, los Países Bajos, España y el noreste de Norteamérica, donde es la pícea más plantada en horticultura.

Es una conífera perenne de crecimiento rápido. Cónica y erguida de joven, con la edad adopta un porte piramidal denso, con ramas colgantes cuyo extremo se curva hacia arriba. En jardín suele alcanzar 12–18 m de alto y 7,5–9 m de ancho.

Las acículas, verde oscuro y brillantes, rígidas, de sección cuadrangular y en forma de sable, miden hasta 3 cm. Se insertan una a una alrededor de la ramilla, como las cerdas de un cepillo para botellas, y permanecen varios años en el árbol.

En primavera, los conos masculinos, de color pardo amarillento, se agrupan en racimos; los femeninos, púrpura, permanecen erguidos hasta la polinización por el viento y luego se vuelven verdes y colgantes. Maduros en otoño, miden 10–15 cm de largo y 3–5 cm de ancho, con escamas redondeadas; de verdes a violáceos al principio, pasan a pardo plateado. Las semillas, negras, llevan un ala parda clara. La corteza, fina y purpúrea, verde o pardo plateada en los ejemplares jóvenes, se engrosa y se cubre de escamas con la edad.

La pícea común es el árbol de Navidad tradicional en Gran Bretaña, ha sido varias veces el árbol de Navidad del Capitolio de Estados Unidos y proporciona en Europa una madera de construcción importante. Entre sus numerosos cultivares:

  • ‘Nidiformis’: forma enana en cojín aplanado con el centro hundido, de 1–1,5 m de alto y 2,5–4 m de ancho.
  • ‘Pumila’: forma enana redondeada, de unos 90 cm – 1,2 m de alto.
  • ‘Acrocona’: pequeño árbol de 2,5–4 m con ramas colgantes y conos femeninos de rosa vivo a rojo en primavera.
  • ‘Pendula’: forma llorona de unos 3,7–4,6 m.
  • ‘Cupressina’: forma estrecha y erguida.

Luz

La pícea común exige pleno sol, es decir, al menos seis horas de luz directa al día. Crece con cualquier orientación y tolera tanto un lugar ventoso y despejado como uno resguardado; también resiste la contaminación urbana.

Riego

Le gusta un suelo moderadamente húmedo y sufre tanto la sequía estival como el exceso de agua: su sistema radicular es superficial y no tolera el encharcamiento. En el jardín, riegue en profundidad durante los veranos secos, cuando la tierra esté seca bajo la superficie.

En maceta, riegue abundantemente en cuanto el sustrato empiece a secarse y deje escurrir el exceso; las raíces nunca deben quedar en agua. En invierno, espacie los riegos sin dejar nunca que el cepellón se seque por completo: una conífera perenne sigue transpirando por sus acículas incluso en reposo.

Sustrato

Prefiere un suelo fresco pero bien drenado, más bien arenoso y ácido, o neutro. También crece en suelos arcillosos o francos, siempre que el agua no se estanque. En contenedor, elija una mezcla drenante de estructura estable, que no se compacte con el tiempo.

Temperaturas

Es una de las coníferas más rústicas: se cultiva de la zona USDA 2 a la 7 y soporta los inviernos continentales más duros, muy por debajo de -20 °C. Su límite es más bien el calor: prefiere los veranos frescos, sufre con los veranos cálidos y secos y se comporta mal en las regiones de veranos tórridos. En maceta, sus raíces están más expuestas a la helada que las de un árbol plantado en el suelo: en invierno, resguarde el contenedor del viento, entiérrelo o rodéelo de aislante durante los fríos intensos.

Trasplante

Para una pícea enana en contenedor, trasplante cuando las raíces hayan ocupado todo el volumen, por lo general cada dos a cuatro años, y con menos frecuencia en ejemplares viejos. Pode las raíces con moderación: los árboles de edad toleran mal la pérdida de raíces gruesas, y conviene no retirar más de la mitad del sustrato viejo de una vez. El final del verano o el comienzo del otoño, cuando ya se han formado las yemas del año, es un momento seguro, porque a menudo se resiente tras un trasplante primaveral. Después, proteja el contenedor del sol pleno mientras arraiga.

Poda

En el jardín, la pícea común no necesita poda: déjele espacio para desarrollar su silueta. Si debe intervenir, recuerde que no rebrota de la madera vieja: una rama cortada por detrás de sus acículas no vuelve a brotar. Corte siempre por encima de ramillas o yemas con follaje y pince los brotes jóvenes en primavera, mientras estén tiernos. Las podas más fuertes se hacen mejor en otoño, cuando la pérdida de resina es menor.

Propagación

La especie se propaga sobre todo por semilla, sembrada al aire libre en primavera. También pueden tomarse esquejes semileñosos a finales del verano; su enraizamiento puede ser muy lento.

Problemas frecuentes

Resiste la contaminación y los ciervos apenas la comen, pero varias plagas y enfermedades pueden afectarla:

  • Pulgones y adélgidos: el pulgón verde de la pícea y los adélgidos, que forman agallas en las ramillas, son frecuentes.
  • Ácaros: la araña roja ataca las acículas.
  • Orugas e insectos barrenadores: tortrícidos de las yemas, minadores de acículas, orugas de bolsón, barrenadores de la madera y gorgojos pueden atacar el árbol.
  • Enfermedades: chancro por Cytospora, royas, enfermedades de caída de acículas, pudriciones de la madera y armilaria.
  • Rama completamente parda y sin acículas: no volverá a brotar; elimínela.

Un mismo síntoma puede tener varias causas: un amarilleo puede deberse tanto a un exceso de agua, a la sequía o a un calor excesivo como a una plaga. Revise las condiciones de cultivo antes de tratar.

Toxicidad

Las listas de referencia de plantas tóxicas para perros y gatos no mencionan la pícea común, y no se ha señalado toxicidad para esta especie. Como con cualquier planta, evite de todos modos que los animales mordisqueen acículas y ramillas.

Límite inferior de la zona de rusticidad citada: orientativo, a cruzar con la exposición, el drenaje y la duración del frío.

Estas referencias son un punto de partida. Observa tu planta: el riego depende de la luz, la temperatura, la maceta y el sustrato, y un mismo síntoma puede tener varias causas.

Fuentes

Última revisión: 17 de octubre de 2026. Nombre aceptado verificado en la World Checklist of Vascular Plants (Kew) el 17 de octubre de 2026.

Guía de cultivo como bonsái

Pícea común en bonsái — Pícea común en bonsái: pleno sol, raíces protegidas del frío intenso, despunte primaveral, alambrado fuera del crecimiento, trasplante a finales del verano.

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