Plagas
Cochinillas: cómo detectarlas y eliminarlas en las plantas de interior
Un copo blanco en la axila de una hoja, un caparazón marrón pegado a un tallo, una mesa que se vuelve pegajosa: las cochinillas están entre las plagas más comunes de las plantas de interior. Discretas al principio, se combaten con más facilidad cuanto antes se detectan.

Dos formas de un mismo problema
Bajo el nombre de cochinillas se agrupan insectos chupadores emparentados que se alimentan de la savia de las plantas. En casa se encuentran sobre todo dos formas.
Las cochinillas algodonosas son insectos pequeños de cuerpo blando, ovalado y segmentado, cubierto de una secreción cerosa blanca y polvorienta. Llevan finos filamentos blancos en los costados y a menudo una especie de «colas» en la parte trasera. Miden apenas unos milímetros y se desplazan despacio: la mayoría de las especies conserva las patas toda la vida. Las hembras envuelven los huevos en una masa algodonosa, de ahí su aspecto de pequeños copos de algodón.
Las cochinillas de escudo apenas parecen insectos. De adultas, las hembras son inmóviles, sin patas, y quedan ocultas bajo una cubierta cerosa redonda, ovalada o en forma de concha de ostra, marrón, gris o blanca, que recuerda una escama de pez pegada a la planta. Su tamaño va de menos de un milímetro a más de un centímetro según la especie, aunque la mayoría no pasa de unos milímetros. Se distinguen:
- las cochinillas acorazadas, cuya cubierta plana suele poder separarse del cuerpo y que no producen melaza;
- las cochinillas blandas, más grandes y abombadas, cuya cubierta forma parte del cuerpo y que excretan melaza.
Las señales de alarma
Las cochinillas suelen delatarse antes incluso de verlas:
- melaza, una sustancia brillante y pegajosa, sobre el haz de las hojas y también en el mueble o el suelo bajo la planta;
- negrilla, un depósito negro de hongos que crece sobre esa melaza;
- hormigas que suben y bajan por la planta para recoger la melaza;
- masas algodonosas blancas o una planta que parece espolvoreada de cera;
- hojas que amarillean y caen, crecimiento lento, planta achaparrada o mustia. En cactus y suculentas, las hojas pueden arrugarse y marchitarse.
Una población numerosa debilita claramente la planta y, en casos graves, puede llegar a matarla. Algunas cochinillas algodonosas inyectan además una sustancia tóxica que deforma el crecimiento.
Aun así, recuerda que el amarilleo, la caída de hojas o el marchitamiento pueden tener muchas otras causas: exceso o falta de agua, poca luz, raíces asfixiadas… Las hojas pegajosas también pueden deberse a otros insectos chupadores, como los pulgones. Antes de tratar, confirma la presencia de los propios insectos.
Dónde buscarlas
Las cochinillas forman colonias en lugares resguardados, lo que dificulta verlas y alcanzarlas. Con una lupa, revisa:
- el envés de las hojas, siguiendo los nervios, sobre todo el nervio central;
- las axilas de las hojas, donde se unen al tallo, y las horquillas de las ramas;
- el centro de la planta y la base de los tallos cerca del sustrato;
- el cuello bajo la superficie del sustrato, donde se esconden algunas cochinillas algodonosas;
- el haz de las hojas, donde a veces se fijan también las cochinillas de escudo.
Acostúmbrate a mirar el envés de las hojas cada semana, por ejemplo al regar: cuanto antes se descubre una plaga, más fácil es eliminarla.
Entender su ciclo para no rendirse demasiado pronto
Una hembra de cochinilla algodonosa pone entre cien y doscientos huevos, o incluso más, en su saco algodonoso, a lo largo de diez a veinte días aproximadamente. Las crías que salen, llamadas ninfas móviles, son amarillas, anaranjadas o rosadas, carecen de cera y se mueven mucho: son ellas las que colonizan nuevas partes de la planta y las plantas vecinas. Después se fijan y se cubren de cera a su vez.
En las cochinillas de escudo, esas ninfas móviles son la única fase capaz de desplazarse. Una vez instaladas bajo su cubierta, las adultas están bien protegidas. Por eso un solo tratamiento casi nunca basta: los huevos protegidos por la cera y las adultas bajo su caparazón escapan a las primeras intervenciones. Hay que repetir los cuidados y vigilar la planta durante varias semanas seguidas.
Eliminarlas a mano: el primer paso
En una infestación leve, la eliminación manual suele ser lo más eficaz:
- Aísla la planta afectada para proteger a las demás.
- Retira las cochinillas algodonosas con unas pinzas o un bastoncillo empapado en alcohol. Sirve una solución de alcohol isopropílico al 70 % como máximo, aplicada directamente sobre los insectos y las masas de huevos. Pruébala antes en una pequeña parte de la planta uno o dos días antes, para comprobar que no quema las hojas.
- Raspa las cochinillas de escudo con la uña, una lima de uñas o el borde de una tarjeta.
- Lava la planta: un chorro de agua enérgico desprende los insectos poco agarrados en las plantas resistentes, y limpiar las hojas forma parte de los primeros gestos.
- Corta las partes muy afectadas si la planta lo tolera.
- Repite cada vez que veas una cochinilla nueva, hasta que no reaparezca ninguna.
Jabones, aceites y otros productos
Cuando la limpieza no basta, hay otros medios, con sus límites:
- El jabón insecticida, los aceites hortícolas y el aceite de neem reducen las poblaciones si alcanzan directamente las fases jóvenes. La cera de las cochinillas algodonosas repele la mayoría de los productos de contacto, y su costumbre de esconderse las hace difíciles de alcanzar. Contra las cochinillas de escudo, estos productos actúan sobre las ninfas móviles; las adultas resisten a los insecticidas gracias a su cera, pero los aceites pueden asfixiarlas. Hacen falta varias aplicaciones.
- Las plantas sensibles, sobre todo los cactus y suculentas protegidos por aceites y ceras naturales, pueden dañarse: prueba siempre en una zona pequeña antes de tratar toda la planta.
- Los insecticidas sistémicos penetran en la planta, pero son menos fiables contra las cochinillas algodonosas que contra otros insectos chupadores. Algunos son tóxicos para las abejas: no los uses en una planta melífera que pase la temporada cálida al aire libre.
Sea cual sea el producto, sigue al pie de la letra las instrucciones de la etiqueta.
El caso de las cochinillas de las raíces
Algunas cochinillas viven bajo tierra y atacan las raíces. Afectan en especial a la violeta africana, los cactus y las suculentas. Los síntomas recuerdan a un problema de riego: hojas amarillas, marchitamiento, planta achaparrada, menos flores. También vuelven la planta más vulnerable a la pudrición.
Para detectarlas, saca la planta de la maceta con cuidado: forman depósitos blancos en las raíces y en la superficie del cepellón. Raspa lo que veas y, si las raíces están afectadas, trasplanta a un sustrato nuevo siguiendo los pasos de Trasplantar una planta de interior.
Las plantas más expuestas
Las cochinillas atacan a un gran número de plantas de interior. Entre las descritas en Verdepedia, el hibisco y el ave del paraíso figuran entre las que la cochinilla algodonosa coloniza con frecuencia. El árbol de jade, como las demás suculentas, sufre tanto la cochinilla algodonosa como la de escudo y la de las raíces. Revísalas con especial atención, sin descuidar las demás.
Cuándo resignarse a desechar la planta
Una planta muy invadida se trata mal: repetir intervenciones sin fin suele extender el problema a las plantas vecinas. Para una planta de interior gravemente afectada, lo más sensato es deshacerse de ella. En cambio, una planta bien cuidada y vigorosa tolera sin daño una población leve, siempre que se vigile.
Más vale prevenir
La mayoría de las infestaciones llegan con una planta nueva. Algunos hábitos reducen mucho el riesgo:
- Revisa toda planta antes de comprarla y antes de meterla en casa, incluido el envés de las hojas.
- Pon en cuarentena a las recién llegadas, lejos de las demás plantas, durante al menos una o dos semanas, o incluso varias semanas, el tiempo de que aparezcan posibles plagas.
- Trasplanta con sustrato nuevo y estéril, nunca con tierra del jardín.
- Mantén tus plantas sanas eligiendo especies adaptadas a tu casa y regando según sus necesidades, como se explica en Regar observando, no por calendario.
En un invernadero o una galería acristalada, los enemigos naturales también ayudan: pequeñas avispas parasitoides y depredadores como las mariquitas y las crisopas. Una mariquita especializada, Cryptolaemus montrouzieri, se comercializa para combatir la cochinilla algodonosa. Evita los insecticidas de amplio espectro, que destruirían a estos aliados.
En resumen
| Situación | Qué hacer | Conviene saber |
|---|---|---|
| Algunos copos blancos | Bastoncillo con alcohol, pinzas | Probar el alcohol antes en una hoja |
| Caparazones pequeños en los tallos | Raspar con la uña o una lima, lavar | Las ninfas móviles son la fase más vulnerable |
| Infestación persistente | Jabón insecticida o aceite, varias aplicaciones | Mojar bien los rincones; probar en suculentas |
| Planta que decae sin insectos visibles | Sacar de la maceta y revisar las raíces | Trasplantar a sustrato nuevo si están afectadas |
| Planta muy invadida | Deshacerse de ella | Evita contagiar a las demás plantas |
| Planta nueva | Revisar y luego aislar una o varias semanas | La prevención es el medio más seguro |
Fuentes
- Mealybugs — UC Statewide IPM Program, University of California Agriculture and Natural Resources (consultado el 5 de octubre de 2026)
- Scales — UC Statewide IPM Program, University of California Agriculture and Natural Resources (consultado el 5 de octubre de 2026)
- Managing insects on indoor plants — University of Minnesota Extension (consultado el 5 de octubre de 2026)
- Mealybugs — University of Wisconsin–Madison Division of Extension (Wisconsin Horticulture) (consultado el 5 de octubre de 2026)
- Houseplant pests and how to manage them — University of Illinois Extension (consultado el 5 de octubre de 2026)
- Common Houseplant Insects & Related Pests — Clemson Cooperative Extension, Home & Garden Information Center (consultado el 5 de octubre de 2026)
- Insect pests of cacti and succulents grown as house plants — Missouri Botanical Garden (consultado el 5 de octubre de 2026)
- Scale insects — Royal Horticultural Society (consultado el 5 de octubre de 2026)